domingo, 22 de marzo de 2026

DIARIO DEL CUIDADO DEL NIÑO -EN UN MUNDO DESCONOCIDO-CAP-15

 ──────•❥❥❥•────

──────•❥❥❥•───── 

DIARIO DE CUIDADO DE UN NIÑO  120

DIARIO DE CUIDADO DE UN NIÑO  120 Especial 09

Su felicidad es mi felicidad. (5) Podría jurar al cielo, que en sus 70 años, era la primera vez que veía la boda de una pareja tan bien avenida en esos años.

Era una boda de nobles por lo que hubo mucho que hacer. Hacía mucho tiempo que no pasaba la noche en vela junto a una doncella.

Sin embargo, se alegraba ya que era consciente de todas las dificultades a las que se habían enfrentado los dos.

Cada silla era elegida por el propio invitado, la lámpara de araña del techo y la copa de vino que llevaban diligentemente los sirvientes se habían elegido después de recorrer docenas de tiendas de artículos para el hogar.

La banda de música también estaba compuesta por personas que habían elegido los mismos novios, para que todo fuera más armonioso, cada uno de sus amos había elegido su canción.

También tuvo que calmar el llanto de su ayudante y oír sus quejas ante él ¿Cómo había podido pedirle ayuda a él para preparar un matrimonio tan difícil?

Al ver que la novia del conde, que ya no iba a ser llamada así, hacía juego con el vestido que eligió, le hizo pensar que era bueno mandar a volar esa alfombra aunque fuera demasiado.

Debió ser lo mismo para su ayudante, pero había dormido bien por primera vez en mucho tiempo y sonrió con una cara relajada.

¿Es eso?

Las flores fueron esparcidas por el joven maestro y Ellie, que fueron al jardín de flores a quitar los pétalos uno por uno, en el largo camino al altar.

«Tengan una buena vida. Sean felices. Espero que siempre sonrían.»

Con tal deseo, el joven maestro que era como un angel, se sentaría a su lado y se negó a que Jayden viniera a jugar, diciendo que también ayudaría a nuestra Marie.

Al ver las flores esparcidas frente a la Condesa en el jardín de flores, parecía que toda la tensión de la noche anterior se había desvanecido.

Ellie, que anoche llegó tarde de la escuela, sonreía a la gente que venía a felicitar a su hermana con un brillante vestido.

Mientras la condesa caminaba lentamente hacía el podio, observó al novio.

¿Dónde más se celebra una boda en donde el novio fuera él ansioso por ella?

Se le ve feliz, pero le gustaría que cuidara sus expresiones faciales, aunque estaba seguro de que el novio se sentía completo, el futuro ya se había decidido.

Quería recordar si había sido así en la última boda, pero ahora era demasiado mayor para recordarlo bien.

En momentos como éste, se preguntaba si podría durar hasta que su joven maestro se casará.

El maestro, que volvió de aventar flores, le cogió de la mano con preocupación.

—¿Estás enfermo?

—No, es porque estoy muy feliz por esta boda.

El oficiante terminó la ceremonia rápidamente. Entre los nobles, pocos fueron bendecidos tan profundamente, por lo que todos le envidiaban.

Ah.

Se acercaba el momento del beso de los novios.

Qué novio tan nupcial.. se sentía avergonzado al ver aquel beso.

Cubrió los ojos del joven maestro rápidamente.

—Vamos, mayordomo. Quítame las manos de encima.

—No, no.

Graduado de la Academia y preparándose para el futuro, estaba con un amigo que se estaba alojando en la mansión, su amigo se burlaba de él por llorar, pero Berry empezó a llorar en serio tras recibir una toalla de mano de otro invitado.

Ellie miró con lástima a dicho hermano. Mientras tanto, se empezaron a escuchar aplausos, el Conde y la Condesa salían juntos por última vez para saludar a los invitados.

Sabiendo lo que sucedió con el imperio, le preocupaba que el salón de bodas de su señor estuviera vacío, pero enseguida pudo notar que había muchos más invitados de lo esperado.

La llamará por última vez por su nombre, Marie, esperaba que se quedará con su maestro para siempre. Para que sus lágrimas solo fluyeran por cosas alegres que ella había traído.

──────•❥❥❥•──────

A veces creía que ya había alcanzado su clímax. Jubilación.

Qué hermosa palabra es.

Sino hubiera comprado una casa con un préstamo recientemente, ofrecería su carta de renuncia, que tenía guardada en su corazón, ahora mismo.

Es doloroso.

Se sentía mal por  mismo. Cuando miraba a la parejita melosa enfrente de él, su piel se cubría de escalofríos.

¿Creen que los miraba porque extrañaba a alguien?

¿No ven cómo su brazo está cubierto de piel de gallina?

Cuatro años o un poco más desde que observaba su comportamiento, pero la concentración del afecto del Conde sólo se profundizaba y no había indicio de disminución.

Si los caballeros hubieran escuchado sus pensamientos, se habrían enfadado por comparar a su señor con una persona melosa, pero quería decirles que intentarán estar en su lugar.

Solo existía la sensación de quemazón en su corazón solitario. Fue después del nacimiento de su maestro que éste empezó a descuidar su trabajo poco a poco.

Pero entonces era algo natural. Si su sobrino, que sólo tenía unos meses, volvía de la crisis de ser asesinado,

Iba y venía a la habitación del joven maestro varias veces con el pretexto de ejercitar las piernas. Entonces, la niñera cambió. Se convirtió en un acontecimiento que tuvo un gran impacto en la vida de cada uno.

Al principio, no creía que se produjera un cambio en él aunque la niñera del joven maestro hubiera cambiado.

No, pero cuanto más aumentaban las habilidades parentales del maestro, más apegado estaba a la niñera y empezó a posponer su trabajo día a día.

Ahora que lo piensa, debería haber presentado su carta de renuncia en ese entonces.

Después de eso, hubo momentos en los que no pudo trabajar a pesar de que había muchos documentos que aprobar, como las minas y el transporte, que fueron operados directamente por varios incidentes.

Estaba superando esta crisis, agarrando el tablero de aprobación con atención. —Date prisa y vete.

La Condesa finalmente empujó al señor.

Los ojos picados del señor se volvieron hacia él. Se sentía agraviado.

Si dejaba el trabajo,

¿conocería a alguien para vivir así?

—¿Qué tipo de documento es?

Cuando el señor se acercó, le entregó rápidamente el documento de aprobación.

Entonces se apartó.

—¿Una solicitud de vacaciones? Razón...¿Citas?

Volveré después de un mes de descanso.

Él, que hablaba como una tormenta, se dio la vuelta rápidamente y comenzó a huir por si el Señor se negaba.

Todo eso fue posible porque la Condesa estaba allí, creía que la Condesa sería su respaldo. Dejó de caminar y miró hacia atrás.

Pudo ver a la Condesa acercándose al señor, quién tenía una mirada absurda de ternura y le sonreía a su única compañera. Se alegraba de que el señor pareciera feliz. Entonces él debía encontrar su felicidad también.

──────•❥❥❥•──────

Era la primera vez que veía a su señor de tal manera.

Trabajó en la mansión durante unos años y se convirtió en una dama de compañía, pero nunca imaginó que vería esto tan de cerca.

—¡Argh!

Al escuchar la voz de la Condesa, apretó los puños.

—¿Seguro que está bien? Estará bien.

No era muy común verlo hablar consigo mismo.

—Estoy tan nervioso que me estoy volviendo loco.

Aunque había mandado a llamar a una comadrona que ayudó a embarazadas a dar a luz más de cien veces, y aunque había traído a tres de los más competentes médicos del reino por miedo a que pasara algo, no se sentía aliviado

—Con un poco más de fuerza... Hubo un fuerte ruido desde el interior de la puerta.

—Estará bien. Había abierto la boca cuando a duras penas evité que el señor saltara de su asiento y entrará.

En ese momento, se oyó el llanto de un bebé en la habitación.

—¡Mi esposa!

—gritó el señor a la comadrona con voz áspera.

—Está bien.

Gritó la comadrona con voz fuerte. Parecía obvio que estaba molesta con el señor que la presionaba cada vez por demorarse demasiado.

—Es un alivio. Me alegro...

Pero era muy extraño. El señor se dijo a sí mismo

"Gracias a Dios" y se tiró al suelo en donde toda su ira se esfumó.

—¿Está bien?

Pudo ver lágrimas en los ojos del señor que le miraba, estaba muy nervioso, se podía ver cuán preocupado estaba.

Al verlo sacudir la cabeza, pensó que luego se comería todo en la mansión cuando por fin viera a la señora sana y salva.

Finalmente, escuchó el sonido de la puerta y salió la comadrona.

El señor saltó de su asiento y se acercó a ella con pasos rápidos.

—Es una niña muy guapa.

Una gran sonrisa se dibujó en el rostro del señor.

Le pareció que si no fuera por su atención, habría saltado de su asiento.

—Debería ir a ver a mi mujer.

 feliz, mi señor.

──────•❥❥❥•──────

Diario de cuidado de un niño, Su felicidad es mi felicidad

(5) Fin.

──────•❥❥❥•──────

──────•❥❥❥•──────

RawHunter: ANGEL INVERNAL Traducción: ANGEL INVERNAL Corrección: ANGEL INVERNAL

Q.C.: ANGEL INVERNAL

──────•❥❥❥•────

──────•❥❥❥•──────

Sacudía la cabeza como si se sintiera frustrado de que sus manos estuvieran envueltas.

Fruncía el ceño y arrugaba la nariz, era lindo ver sus mejillas regordetas.

Una sombra negra se cernía sobre la cara del bebé.

Mirando al bebé estaba Briell con una sonrisa en la cara.

—¡Qué lindo!

Debe ser el bebé más lindo del reino.

El bebé, al que Briell adoraba, tenía el cabello negro y los ojos azul cielo ligeramente oscuros.

Cuando el pequeño vio una cara conocida, dejó de moverse y se le quedó mirando.

Briell acarició el pelo del bebé con cuidado.

—Andrew, buen chico.

Briell le dio unas suaves palmaditas en el pecho al bebé.

Andrew, sonrió con deleite mientras continuaba prestando atención.

—Es difícil respirar al verle. Es tan bonito

 dijó con un suspiro. Briell, que ahora tenía quince años, sentía lo mismo que Marie sentía cuando lo miraba de niño. Estaba algo nervioso, pero era inevitable porque Kentyle era igual cuando criaba a Briell.

Briell era más alto que sus compañeros y tenía un físico fuerte gracias a su entrenamiento con la espada, por lo que las criadas solían hablar del futuro, diciendo que estaban deseando que llegara.

—Joven Maestro. Briell,

—Ellie

—Jeje...llamarte solo Briell, me recuerda a los viejos tiempos.

Hacía mucho tiempo que Ellie había dejado de llamar así a Briell cuando Marie y Kentyle se casaron, pero ver a Andrew así le recordaba los viejos tiempos, por lo que quiso llamar a Briell de esa forma.

Cuando el rey actual le pidió a Kentyle que le contara su petición, todo lo que Kentyle quería era la restauración de la familia de Marie.

El rey accedió con gusto a los deseos de Kentyle, por lo que Marie y Kentyle pudieron casarse con relativa facilidad y tanto Ellie como Berry volvieron a ser nobles.

Ellie se convirtió en una señorita de la nobleza, a diferencia de antes, pero su personalidad vivaz y su comportamiento travieso siguieron siendo los mismos, por lo que seguía siendo alegre incluso de más grande.

Fue Marie la persona elegida como la más ocupada de la familia.

Habían pasado muchas cosas, pero todo paso y la paz se estableció, sin embargo la labor benéfica que empezaron en ese momento se amplió y finalmente dio a luz a Aria en su tercer año de matrimonio.

Definitivamente no era fácil trabajar mientras criaba a un bebé, pero gracias a que no dejo su trabajo en la beneficencia tanto Kentyle, como Conde y la familia misma ahora estaban entre la más alta opinión de los ciudadanos comunes.

—Ojalá hubiéramos podido ir juntos.

Briell abultó las mejillas al no poder ver la ceremonia de entrada de Aria, Ellie pincho su mejilla con su mano quitándole el aire y habló.

—Eso es...

—¿Qué?

 frustrado, Briell preguntó de nuevo

—. Ellie, por favor.

Ellie dio un paso atrás antes de que Briell la atrapara. La niñera también estaba en casa, así que pensaba que Briell pediría ayuda si era difícil cuidar de Andrew solo.

Así que Marie, Kentyle y Ellie se fueron, así comenzó la crianza en solitario de Briell.

──────•❥❥❥•──────

Briell cargo hábilmente a Andrew y le dio unas palmaditas en la espalda, Andrew empezó a llorar antes de despertarse, por lo que necesitaba calmarlo. Esto era sencillo para Briell, quien ya había sido catalogado como una cuidador de niños novato al cuidar de Aria.

Pero si la paz, al criar a un bebé, no era algo que permaneciera, Marie era un caso especial, pero la mayoría de la gente se cansaba rápido al cuidar a un bebé.

El brazo de Briell empezó a sentirse entumecido.

«Ahora, puedes dormir solo.» Briell colocó con cuidado al bebé en la cama para que no se despertara.

—Buawh...

Sin embargo, Andrew que se dio cuenta rápidamente, abrió los ojos y empezó a lloriquear de nuevo.

—Andrew,

¿lo haces a propósito?

Briell suspiró y volvió a cargar a Andrew.

Mientras Briell abrazaba a Andrew esperando que se quedara quieto, éste le frotó la cara e hizo un ruido mientras se movía.

«He perdido.» No pudo evitar hacerle caso cuando se comportaba de manera tan linda. Briell le dio una palmadita en la espalda a Andrew y movió las piernas. Esta escena fue observada por el mayordomo, que se había hecho mayor antes de darse cuenta y su cara estaba llena de sonrisas.

──────•❥❥❥•──────

Andrew estaba garabateando de un lugar a otro, y el objeto de los garabatos era la ropa de Briell. —Andrew. Briell suspiró, a quien no le fue fácil arrebatarle el bolígrafo que el bebé sostenía.

—Sí, dibujaste, lo hiciste.

—Creo que yo era gentil cuando era joven.

Era un criterio puramente de Marie, pero Briell lo creía así porque era Marie la que le contaba a Briell historias de cuando era un bebé.

—Andrew. No creo que seas bueno dibujando. Briell hablaba para sí mismo mientras miraba la pintura abstracta en su ropa.

«Mi tío es bueno dibujando. Si te fijas, parece que Aria recibió ese talento de su padre.»

Briell se rió de Aria, que era una niña superdotada y que había entrado a la academia antes que los demás. Aria era buena para la música, el dibujo y el estudio. Berry

──────•❥❥❥•──────

—¡Hermano! Un niño pequeño corrió junto a Briell, que estaba peleando con Taylor. Con calcetines blancos hasta la rodilla y pantalones cortos, sus piernas regordetas destacaban. Andrew, que llevaba un top azul marino, abrió los brazos mirando a Briell.

Pedía un abrazo. Al volver la vista, la criada que atendía a Andrew parecía avergonzada. Andrew, que ya podía decir hermano, mamá y papá e incluso sabía correr bien, debió insistir con gritos y correr hacia él. Andrew sólo dice el final de la palabra si es difícil decirla completa, aún así Briell era la única persona a la que Andrew llamaba perfectamente. Y esta palabra era la palabra mágica perfecta para Briell, que la escuchara donde sea. Briell tiró su espada y abrazó a Andrew.

—¡Wii!

Andrew ladeó la cabeza, tocando el dedo con la mano, preguntándose por qué sus dedos ásperos eran interesantes.

—Eres muy lindo.

—¿Más que tu hija?

Taylor, que una vez rompió con una criada después de salir, se reencontró con ella y se casó, tenían una hija.

—La verdad es que no. Andrew giró la cabeza mientras soltaba su mano, al parecer había entendido la respuesta de Taylor.

Un Andrew más conscientes de su alrededor hizo tal reacción que Briell y Taylor se vieron obligados a reírse.

—Pero la Condesa... Andrew, había ido hasta el campo de entrenamiento con su niñera, lo desconcertaba, así que le preguntó a Briell por su madre.

—Erhm...mi tío va a tener una cita—.

—El tercer bebé podría venir también. Entonces quizás lo pases mal.

Taylor, que hace poco volvió a casa para cuidar de su hija y se dio cuenta de la dificultad de criarla, miró a Briell con lástima.

—Eso es todo por el entrenamiento de hoy. Briell, que cargo a Andrew, pidió a Taylor que limpiara y se volvió hacia la mansión.

—Andrew,

¿Apilamos las tazas hoy?

—La próxima vez, ¿Vamos a jugar al jardín?

¡Sí!

Sosteniendo la cabeza de Andrew, Briell continuó hablando.

—Andrew, ¿Sabes qué?

—¿Eh? —Creo que soy feliz cuando estoy a solas contigo Estaba protegido en una mansión llena de seres queridos.

Había alguien que le hacía compañía cuando abría los ojos y jugaban con él hasta que se dormía.

Gente que le decía que le querían. Marie, que vino un día a su lado, fue como una madre para él, aunque tenía a su madre quien le había dado a luz, a veces pintaba su imagen en su corazón cuando miraba sus retratos.

Y su tío, que era como un padre.

—Andrew, voy a darte esa casa del árbol. Es muy valiosa para mí. Tenía muchos recuerdos allí con Ellie, Marie, Berry y su tío.

—Espero que tú también tengas hermosos recuerdos. Ahora protegerá a Andrew y su familia. Ylos hará felices. Briell sonrió ante el regreso de Kentyle y Marie.

──────•❥❥❥•──────

Diario de cuidado de un niño. Hola a todos (6) Fin.

──────•❥❥❥•──────

──────•❥❥❥•──────

RawHunter: ANGEL INVERNAL Traducción: ANGEL INVERNAL Corrección: ANGEL INVERNAL

Q.C.: ANGEL INVERNAL

──────•❥❥❥•────

DIARIO DE CUIDADO DE UN NIÑO  122 Historias sin

Siempre fue un conde agradable, pero después de que se casara con Marie, Kentyle se volvió aun más feliz.

Todos los miembros de la mansión se divertían, entre ellos, los que mejor se la pasaban eran los recién casados.

—A veces siento que todo mi cuerpo se llena de piel de gallina cuando llego al trabajo y vuelvo a casa.

—Así es, me peleo con mi marido por la mañana y cuando llega a casa, esa sensación desaparece.

Estoy expresando mi afecto sin darme cuenta. Las criadas se reunieron y soltaron una risita. Todo se debe a los condes.

El número de matrimonios entre los empleados también había aumentado.

—Oh, vamos, por favor déjame.

—¿Por qué? Te duelen las piernas.

En general era un mayordomo interesado en fingir no ver el comportamiento de su señor, pero quería verlo, ya que se fue sin ningún motivo.

—Si otros lo ven, se reirán.

—Si quieren ver, déjalos ver, es más importante que no te sientas mal.

Marie movió sus piernas en los brazos de Kentyle cuando supo que el mayordomo esperaba en el primer piso.

Kentyle se rió sin darse cuenta porque su comportamiento infantil era lindo.

—¿Y si el joven maestro o Ellie nos ven?

Y le has vuelto a llamar maestro.

—Lo hemos prometido

—dijo mientras la miraba torpemente y sonreía.

—Esa fue una decisión unilateral.

—Estoy seguro de que estuviste de acuerdo.

Cada vez que Marie llamaba a Briell joven maestro o Conde a Kentyle, debían besarse.

Fue una regla que estableció un día mientras se besaban al aire libre, no podía evitar ser una persona muy ambiciosa.

—El problema es que no lo odio, pero... Marie suspiró y lo besó.

¿Oh?

No creo que esta sea nuestra promesa.

—Te amo. Fue un súbito deseo el querer expresarlo.

—Yo también te amo.

—Yo más.

—No lo creo. Te amo más.

—No, yo te amo más.

—No iba a decir esto. Te amo más que a mi vida

— dijo suspirando.

Hoy, el encuentro de amor entre los dos comenzó de nuevo.

El mayordomo sabía que los dos repetirían las palabras durante al menos diez minutos, así que suspiró y siguió

──────•❥❥❥•──────

La silla que estaba hecha a medida para los bebés desapareció, y ahora habían cinco sillas para adultos.

—Ellie,

¿Es así como pierdes el apetito?

Briell, que estaba desayunando en el espacio, le dijo a Ellie, sin recoger la ensalada, pero dejando el tenedor.

—Estoy de acuerdo Ellie también puso la cuchara de sopa sobre la mesa. Los ojos de los dos niños miraban al mismo sitio.

Eran Marie y Kentyle. Desde la mañana, Kentyle preparó un sorbete que no solía comer y luego lo puso delante de Marie.

—Es mi tío, pero... Briell, quién omitió el final de su frase, negó con la cabeza.

Marie no quería abrir la boca por la vergüenza que le daba con los niños, pero cuando él le acercó la cuchara a la nariz, abrió la boca.

—Lo mismo ocurre con mi hermana. Fue el momento en que Ellie decidió comer por separado a partir de mañana.

—¿Si nos casamos, haremos eso? Berry calmó a los niños, diciendo:

"Eso es lo que pasa cuando te enamoras".

Ayer se había acordado de él mismo cuando conoció a su amada y le daba de comer parfait, así que defendía aún más a Marie y Kentyle.

Ellie y Briell terminaron su comida con confianza.



—No hagas más eso frente a los niños.

Tras la rutina, Marie y Kentyle entraron juntos al dormitorio.

A diferencia de otros nobles, la pareja de Condes no tenía habitaciones privadas separadas y utilizaban un solo dormitorio.

—¿Qué cosa?

Tumbados uno al lado del otro en la cama, Kentyle le preguntó a Marie, quién se acostaba en su brazo como si fuera una almohada.

Al principio se sintió incomoda, pero se acostumbró a esta postura antes de darse cuenta.

—Nuestras actitudes. Será mejor que te controles.

Era debido a que recordaba lo que pasó en el desayuno con los niños.

Ella lo miró con cara de "¿Eso es todo?".

—Te digo que quiero darte de comer todos los días, llevarte de un lado a otro y besarte entre medias. Marie sacudió la cabeza mientras imaginaba que coincidía con lo que él decía.

Casi dijo que quería hacerlo así.

—¿No quieres?

 Preguntó, en silencio, tomándola de la mano. Sus ojos estaban siempre en peligro por la luz lejana.

—Si, no. Nunca.

Apenas decidida, estableció contacto visual con él y habló con firmeza.

—Oh, mi...qué pena.

Sonriendo mientras entrecerraba los ojos, acaricio el dorso de su mano con el pulgar y la besó.

«¿Dónde diablos aprendió a hacer eso?

—Hemos vuelto tan rápido. Y casi te pierdo, así que ahora quiero ser fiel a mis sentimientos.

Los niños se acostumbrarán poco a poco.

Dijiste que era bueno para los niños mostrarnos una imagen amigable. Fue él quien puso en su boca las palabras de Marie de que un día la apariencia amistosa y cariñosa de sus padres entre sí haría que los niños se estabilizaran.

«Sí...quedémonos con nuestros sentimientos en este momento. No puedo creer que haya olvidado lo que ha costado tanto. Si no fuera por él, todavía estaría ocupada ocultando mis sentimientos.»

Cuando Marie lo decidió, no pudo ocultar sus sentimientos por él.

Con la desaparición de la amenaza, y el matrimonio de Marie y Kentyle, recuperaron la estabilidad. Mientras tanto, también hubo un sutil cambio entre los dos.

Marie empezó a ser más traviesa.

—En el lugar del que vengo, al casarse, una de las partes manejaba todo el aspecto económico.

Fue difícil mantener en su cerebro la manera en que una familia y el aspecto económico de ella se mantenían. Sobre todo por la familia que heredó y cómo debería manejarla.

Marie nunca pensó que se haría cargo de la economía, pero sintió curiosidad por su reacción y se le ocurrió la broma.

—¿Aspecto económico?

aquí,uhn...un resumen de los bienes en especie de la familia.

—Mi madre se ocupaba mucho del lugar donde vivía. Había una casa que administraba su padre, pero Marie, de la que esperaba la actitud que tomaría Kentyle, omitió esto y continuó.

—Mi padre vivía de un subsidio.

—¿Subsidio?

¿Como el dinero de bolsillo que recibe Briell?

—Si. Preguntó una y otra vez sobre el concepto de dinero de bolsillo, porque era asombroso saber que recibía dinero.

En general entendió que el concepto era que el presupuesto anual de la familia lo manejaba una persona y su cónyuge, quién compartía, recibía una parte

¿Quieres hacerlo?

Luego, su corazón se hundía cada vez que lo hacía.

Era algo que le daba la sensación de saltar de un lugar alto, en el buen sentido.

—Sí... Ella continuó su broma, ocultando sus sentimientos de emoción.

—Bien, entonces llamaré al tesorero a cargo de nuestra familia y le diré que te entregaré todos los derechos junto con los detalles de la propiedad.

—¿Qué? Pero su boca se abrió, no sabía que él le entregaría todo tan fácilmente.

—Entonces tendré una asignación.

¿Cuánto me vas a dar?

Mientras Marie no podía decir nada, él la miró como si tuviera mucha curiosidad y preguntó.

—¿Cuánto necesitas?

—... Sus siguientes palabras hicieron pensar a Marie que estaba bromeando.

Pasó a otro tema, mirando al vacío. Marie dejo el tema porque había escuchado que allí era el jefe de la familia quien administraba la propiedad. Al menos hasta el día siguiente, cuando el tesorero llegó.

Tuvo que mirar los documentos presentados por el tesorero y preguntar si Kentyle realmente le había dado instrucciones. —¿Realmente se ofreció a entregarme todos los derechos de propiedad?

──────•❥❥❥•──────

──────•❥❥❥•──────

RawHunter: ANGEL INVERNAL Traducción: ANGEL INVERNAL Corrección: ANGEL INVERNAL

Q.C.: ANGEL INVERNAL

──────•❥❥❥•────

Raw Hunter: ANGEL INVERNAL Traducción: ANGEL INVERNAL Corrección: ANGEL INVERNAL Q.C. : ANGEL INVERNAL

DIARIO DE CUIDADO DE UN NIÑO – 123 

DIARIO DE CUIDADO DE UN NIÑO  123 Historias sin

contar. (7.2)

Marie se encontró con el tesorero que había venido en la mañana.

Cuando le sirvieron una taza de té, el tesorero le entregó los documentos. Kentyle había dicho que Marie administraría toda la propiedad a partir de ahora.

—Así es.

Disuadió al tesorero de continuar su explicación, diciendo que ponía sus manos temblorosas.

Marie se preguntó cómo haría Kentyle para mantener su riqueza si ya no iba a trabajar en el palacio, pero con su patrimonio podía comprar algunas mansiones de la capital con sólo el pago de la renta al año.

Además, tenía una variedad de inmuebles y una mina, y tenía un dinero que no podría haber tocado en su vida.

—Ahora que lo pienso, señora, pronto se le asignará su patrimonio.

¿Va a ocuparse de ella por separado? Si no es así,

¿debería ocuparme de él con el conde por un tiempo?

—Si, es un territorio...

—Ahora que se ha convertido en un noble, su alteza le concederá parte del territorio que tenía la familia real.

—Es bueno tener cuotas de inquilinos, pero habrá más cosas que tendrá que hacer más. El tesorero dijo que sería mejor visitar la finca dos veces al año en persona e hizo varias recomendaciones.

Marie, finalmente, se dio cuenta de lo que dijo Kentyle antes de casarse, que ser un noble no sería algo bueno. Desde que se estableció la tierra, también era su responsabilidad hacerse cargo de ella.

──────•❥❥❥•──────

—Por favor, devuélvelo. El tesorero se fue y Marie salió a buscar a Kentyle.

Estaba leyendo libros tranquilamente en su estudio.

—Me gusta vivir con dinero de bolsillo.

—Oh, Dios mío. No te burles de mí. Me tiemblan las manos y no puedo ocuparme de ello.

—¿Seguro que quieres que me ocupe de nuevo?

No me importa que lo hagas. Todo lo mío es tuyo. Kentyle estaba dispuesto a entregárselo si ella lo quería, así que llamó al tesorero para que la viera.

—Si no lo tomas, podría sufrir pesadillas todos los días. Siento que el dinero me presionará. —De acuerdo.

Ante el fuerte rechazo de Marie, Kentyle decidió volver a hacerse cargo de los derechos económicos de la familia.

—Pero ¿qué debería hacer con mi familia?

Ahora que estoy casada contigo, no creo que pueda estar a cargo de mi familia...

—Si quieres hacerte cargo, hazlo.

—¿Qué?

Era para evitar que un poder se fortaleciera demasiado.

—Bien, si quieres, entregaré a Briell la familia del conde antes y te seguiré. Marie se sorprendió al saber que no decía palabras vacías al respecto.

También podía ver que los sentimientos de Kentyle por ella eran mucho más profundos de lo que pensaba.

Marie estaba agradecida por su corazón.

—...No. No soy lo suficientemente buena para ser cabeza de familia.

Me gustaría que Berry o Ellie me sustituyeran. Los niños son todavía jóvenes.

El tesorero dijo que la herencia se concedería pronto.

—Sí, la mayor parte del poder de la nobleza proviene del territorio, así que será mejor que lo aceptes.

Entonces hagamos esto.

—Sí. Estaba aliviada por tener un hombre de confianza.

Para expresar esa gratitud, lo abrazó tan fuerte como pudo.

Kentyle, que volvió a abrazarla, levantó la mano y jugueteó con su pelo.

—No dudes en decir lo que quieres hacer.

—Tú también.

Cuando eras joven, tu sueño no era ser primer ministro.

—Sí, pero ahora mi sueño ha cambiado.

—¿Cuál es? La soltó un poco de sus brazos y le dijo cara a cara:

—Estar a tu lado.

—El único futuro que dibujo es estar siempre a tu lado. Hagas lo que hagas, quédate con nosotros.

──────•❥❥❥•──────

Después de que Marie y Kentyle se casaran, rara vez estaban separados, salvo por las horas de trabajo. Sin embargo, recientemente había empezado a sacar tiempo para sí misma.

—¿Dónde está mi esposa?

—La señora está...

La pregunta de Kentyle confundió al mayordomo.

—¿Seguro que está en la mansión?

—Sí, bajará si espera un poco.

—Ya veo. Vamos a ver primero a Briell

—dijo, suspirando, Kentyle al mayordomo.

—Eso es... Pero, al volver, fue una decepción de nuevo. Parecía que Marie y Briell estaban haciendo algo juntos. Finalmente, Kentyle se dirigió de nuevo al estudio, preguntándose qué estarían haciendo esos dos

. ──────•❥❥❥•──────

—Vaya, Marie, ¿esto es mana?

—preguntó Briell, señalando el cuadro gris con los ojos abiertos.

—¿Qué quiere decir joven maestro?

¿Mana?

—Oh, Marie, estás hablando así de nuevo.

—Por favor, hablemos cómodamente cuando estemos solos.

Tendré cuidado cuando haya gente.

—No debería hacer eso... Briell miró a Marie con gesto serio. Marie agarró la mejilla de Briell y la estiró porque era lindo cuando hacía esa expresión ya que todavía no había perdido su grasa de bebé.

—Uh, cuando usas honoríficos pareciera que te estás alejando. Entonces, Marie preguntó al niño: —¿Por eso me has pedido que cambie el nombre?

—Entonces ¿Por qué otra cosa sería? Claro que él sólo pensaba que era por la mirada de los demás. Por eso... Había una razón por la que lo pidió. Marie abrazó a Briell.

—Pero Marie, ¿qué demonios es esto?

—...Estaba pintando ropa.

—¿Ropa?

Briell frunció el ceño cuando le dijeron que las criaturas grises eran ropa. Yluego preguntó: —¿Dónde lo has visto?

—Esto es...un uniforme. Aquí hay un botón...

Marie, que no había mejorado nada en comparación con sus anteriores pinturas de insectos, vaciló.

—Mi tío es muy bueno dibujando. Si pides ayuda no se negará.

—Quiero dibujarlo yo misma y dárselo como regalo.

—¿Regalo? Las mejillas de Briell comenzaron a hincharse. Marie levantó la mano y le tocó la mejilla.

—¿Y yo qué? ¿Algún regalo para mí?

—Huhu, no  si te dibujo así, ¿está bien?

Briell también tenía un retrato suyo de una de las pintoras más famosas del reino, pero quería más cuadros de Marie.

—De acuerdo, dibujaré a un joven maestro la próxima vez.

—Hehe, hazlo bien. Briell, sonriendo ampliamente, miró de nuevo el cuadro y dijo, reafirmando su rostro:

—Marie...será mejor que dibujes la cara de mi tío.

Y Marie, que simpatizaba con las palabras del niño, acabó retirando el cuadro del caballete.

──────•❥❥❥•──────

No fue hasta que el sol se puso y oscureció que Marie, que se lavó, volvió a su dormitorio. Kentyle llegó primero y se cambió de ropa.

—Ven aquí.

—¿Eh? No respondes, sólo te ríes, ¿verdad?

—Uh-oh, es sólo porque tengo algo que hacer.

—Sabes, tengo una sensación de crisis.

—¿Una sensación de crisis? Kentyle, que dijo eso, puso la toalla en el suelo y le dio la vuelta para ponerse frente a frente.

—Me pregunto si te sientes aburrida de mí.

—¿Qué? Marie le miró con cara de sorpresa.

—Me dejas demasiado solo. Creo que tengo que trabajar más. Entonces, se tumbó de lado y la miró con un brazo doblado para apoyar la cabeza.

Por sus ojos traviesos, Marie se dio cuenta de que era una broma.

Marie, que tragó saliva seca sin motivo, negó con la cabeza y recalcó que nunca fue así. —Entonces, por favor, sé amable conmigo. —Sí no lo hago...¿Cómo puedes decir que me adoras? Era una expresión que haría desmayar al mayordomo si lo escuchaba. Sin embargo, Marie, que contemplaba la razón del por qué le gustaba tanto esa expresión, movió su cuerpo y se acercó a él.

──────•❥❥──────•❥❥❥•──────

Raw Hunter: ANGEL INVERNAL Traducción: ANGEL INVERNAL Corrección: ANGEL INVERNAL Q.C. : ANGEL INVERNAL

•──────

—¡Conde! ¡Joven maestro!

¡Ellie!

¡Berry!

Ella miró alrededor y llamó a uno por uno. Pero no hubo respuesta de vuelta.

Volvió a quedarse sola en un lugar que no conocía, como cuando cayó en ese mundo por primera vez, pero, extrañamente, Marie no sintió miedo.

Al contrario, sintió una sensación de calidez.

«¿Qué está pasando aquí?

¿Estoy en un sueño?»

No podía quedarse allí por mucho tiempo, así que era hora de que se moviera.

Viento comenzó a soplar desde un acantilado cercano.

—No puede ser...¿Dragón? Era un dragón como el que adoraba Briell de niño. El dragón miró suavemente a Marie desde el acantilado. Marie no evitó su mirada. El dragón que veía, por primera vez, era asombroso, pero era porque lo sentía amigable por alguna razón. Era el momento de levantar la mano y tocar al dragón. Algo comenzó a agitar su cuerpo. El dragón la miró y sonrió.

—¡Marie, Marie! Cuando las escamas del dragón rozaron su mano, ella despertó de su sueño. Mirando a su alrededor, Kentyle le sostenía la mano para despertarla.

──────•❥❥❥•──────

──────•❥❥❥•──────

RawHunter: ANGEL INVERNAL Traducción: ANGEL INVERNAL Corrección: ANGEL INVERNAL

Q.C.: ANGEL INVERNAL

──────•❥❥❥•──────


No hay comentarios:

Publicar un comentario

LA VILLANA EN UN CUENTO CON EL VILLANO- ESCRITORA ORIGINAL BRENDA GISSEL PONCE PALMA

 LA VILLANA EN UN CUENTO CON EL VILLANO DESCARGA